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lunes, 3 de enero de 2011

"Me Borro (Declaración de Principios)" 0027

Por la presente, yo, "Hombre Sin Nombre", declaro que, a partir del día de la fecha, me borro de muchas cosas que he hecho hasta ahora. Declaro que no tropezaré dos veces en la misma piedra, ni dejaré que lo que me rodea me haga girar a su alrededor, sino al contrario. No seré el Sol de los antiguos, ni la Tierra actual. No orbitaré alrededor de nadie, seré un astro que no señale a ningún punto cardinal concreto más allá del que me resulte atractivo.

Por la presente, yo, "Hombre Sin Nombre", postulo que nadie que no requiera mi compañía la tendrá garantizada. Nadie disfrutará de pensamiento alguno dedicado a sí, de mi parte, salvo que me demuestre que piensa en mí, aunque sea esporádicamente. Nadie que no se ocupe de mí merecerá mi atención, lo mismo que todo aquel que no me saluda por la calle no es por mí saludado. Mi vida se despegará del resto, aunque cueste tiempo. Los esfuerzos sólo merecen la pena si la merecen.

Por la presente, yo, "Hombre Sin Nombre", reivindico el egocentrismo absoluto. Reivindico el saber dónde está mi sitio. Y reivindico que en mi sitio esté sólo yo, aunque esté yo solo. Nadie usurpará mi vida, ni conseguirá que me preocupe por la suya, salvo que sea merecedor de ello. La mayor libertad es la que nos libera de las esclavitudes autoimpuestas. Reivindico el derecho a ser yo mismo, sin tener que dar explicaciones ni pensar en las reacciones de los demás.

Por la presente, yo, "Hombre Sin Nombre", doy por cerradas muchas presuntas amistades, muchos presuntos romances, muchas presuntas historias, todas ellas que no llevan a lugar alguno, que no son constructivas sino destructivas, y que pueden hacer ver al resto que no sólo sea un hombre sin nombre, sino también sin corazón, ni alma, ni sentimientos.

Por la presente, yo, "Hombre Sin Nombre", me autorizo a mí mismo a vivir mi vida. Sin imposturas, sin disfraz. Sin nombres falsos, ni hechos más falaces que verdaderos.

Por la presente, yo, "Hombre Sin Nombre", me borro del mundo. O borro el mundo que me rodea y empezaré a pintar uno nuevo...

domingo, 2 de enero de 2011

"Esperando La Abducción" 0026

Tras el final de la cuenta atrás, y una vez disipado el humo, no sucedió nada. Todos nos miramos, confusos. Esperábamos una gran explosión, pero no llegó. Tras nuestros parapetos, poco a poco, como con miedo, algunos valientes nos fuimos asomando, tímidamente. Todo seguía igual. Nada había cambiado. Tanta tensión, tantos momentos de histeria contenida, para nada. Todo iba a ser exactamente igual que antes. Nada de lo que esperábamos que sucediera iba a suceder, y nada de lo que nos prometimos a nosotros mismo iba a ser cumplido.

Al final, sentado a los pies de una fuente, en una plaza cualquiera de casi cualquier ciudad, allí estábamos. Se mascaba la tragedia, y el ambiente estaba muy enrarecido. Muchos, elegantes como en la vida, nos quedamos huecos, vacíos. Tras tantos preparativos, tantos sueños y tanta parafernalia, este viaje no nos llevaba a ninguna parte. No hubo luces de colores, ni ruido ensordecedor. El suelo no tembló, ni levitamos en medio de un haz de luz extremadamente blanca y brillante. Te cogí de la mano, y te consolé, porque observaba la decepción en tus ojos. "Quería que todo fuera hoy distinto, como habíamos planeado", dijiste. Me soltaste y te fuiste, y allí me quedé, hierático y solo, frente a una muchedumbre que se transformaba en turba sin conciencia, y volvía, ajena a todo, a sus quehaceres cotidianos. Me acerqué a un muro, y me senté, en cuclillas, en el alféizar de una ventana. Para poder observar, mejor la distancia. Así que, entre aturdido y decepcionado, tomé la decisión más importante de mi vida. Decidí que, a partir de ese instante, sería como una hoja mecida por las olas. Sin rumbo fijo, ni objetivos, mi vida discurriría por caminos nunca antes por mí explorados. En vez de esperar la abducción, seré yo quien me lance a sus brazos, pero sólo si las circunstancias me obligan a ello.

Tras el momento filosófico y de profundidad desmedida, tomé el rumbo de los perdedores, la senda de los que no ganan nunca, pero no porque jueguen mal, o sean torpes, no. La senda de quien fracasa en un juego al que ni siquiera ha sido invitado. Recuerda, amigo. Nunca pongas tus esperanzas vanas en que todo cambiará una Nochevieja. No eres Cenicienta, y nada de lo que esperas que cambie tras las doce campanadas lo hará. Es ley de vida, al fin y al cabo el comienzo y fin de un año es algo arbitrario...

miércoles, 29 de diciembre de 2010

"La Última Vez Es La Última Vez Es La Última Vez Es La Última Vez Es La Última Vez Es La Última Vez..."0025

"Mi forma de ser es compleja, dentro de su simplicidad. Si me sonríes, sonrío. Si me hablas, te hablo. Si me quieres, casi seguro que te quiero. Fácil. Sencillo. Previsible. Sin embargo, en otro tipo de situaciones, soy lo peor, soy imprevisiblemente absurdo. Si no me sonríes, creo que estás enfadado. Si no me hablas, no me atrevo a hablarte, y miraré a otro lado. Si no me quieres, me muero de pena. Soy así, de extremos. Y lo he sido desde siempre. Me pasa muchas veces, empiezo a pensar que demasiadas. Antes del verano, una chica quiso salir conmigo. Me aguantó una tarde, luego desapareció de mi vida, y rompió mi corazón, que hasta entonces había estado convertido en piedra, dejando que la sangre de lava se vertiera hacia afuera desde su interior, y aún hoy me quema, porque creí que ella me haría olvidarte. Soy melodramático, soy sincero, soy simple, y no soy de acero. No me gusta que me hagan daño, y sufro sólo de pensar que se lo pueda hacer yo a alguien. He recibido tantos palos que sólo puedo ser como soy, sin medias tintas, sin artificios, sin nada que esconder. Si no me quieres, no me busques. Y si me buscas, que sea porque me quieres tener cerca, o me harás sufrir. Hubo un tiempo, y hubo un día, en el que creí que nadie más me entendía. Sé que no soy único, sé que hay más gente a la que le sucede como a mí. No estoy solo, pero no siento compañía.

Es la última vez que lo intento. La última, aunque no quiera. La última, aunque me duela. Aunque me suponga borrar agendas de móvil, directorios de internet, mensajes que me reconfortan cuando más solo me siento, o videos de momentos en los que fui feliz, y que visiono para recordar a quien no quiere verme, o contarme entre sus amistades. Es la última vez que te llamo. La última vez que me encapricho de lo que no debo. Es la última vez que intento amar a nadie. A la vuelta de la esquina está mi nueva vida, esa que me hará sentir vacío y superficial, pero que me ahorrará dolor, sufrimiento y tristeza. Es la última vez, querido diario, que te escribo este año. Y no sé si lo haré más veces. Es la última vez que me lees, si es que esto lo lee alguien. Es la última vez que me bato en duelo usando como armas mi sinceridad y mis sentimientos. Es la última vez que las lágrimas recorren mi rostro pensando en ti, aunque sé que no me echas de menos, y que hace meses que debimos haber dejado de vernos. Es la última vez, porque para todas las cosas hay una primera, pero pocas se merecen tanto una última como esto nuestro.

Es la última vez que te escribo estas palabras: Si no me quieres, me moriré de pena, pero sólo un día. Después, como siempre, seguirá mi vida, aunque me duela..."

domingo, 26 de diciembre de 2010

"Sueño O Realidad" 0024

Entre la neblina provocada en mi mente por el éxtasis festivo de la noche anterior, diviso momentos eternos de lo más cercano a la felicidad simple que haya vivido en mucho tiempo. Y no, no es ñoñería, ni siquiera es que tenga gansa de ser feliz a lo tonto, no. La sensación que imbuye mis sentidos abotargados es lo más parecido a la placidez serena en la que desde siempre he querido vivir. Conversaciones, profundas o banales, pero siempre edificantes. Miradas, sinceras y azoradas, directas o de soslayo. Sonrisas amplias y casualidades impensables apenas una semana antes. El tacto de alguien que te acerca a la calidez con sólo reconfortar tu hombro mientras te habla. Momentos de intimidad en medio de multitudes. Intimidad simple, sin ningún tipo de segundas intenciones, sin cortapisas, sincera y limpia, de esa que sólo se da cuando eres un niño, tierno e inocente. Sentirte acompañado aún estando solo, como contraposición a la soledad extrema del que sólo le rodea gente.

Las mañanas como esta se dan pocas veces. Nieva y brilla el Sol. Y en el baile de copos, de coreografía difusa, los rayos del astro te hacen entrar en calor. Maderas que crepitan en la chimenea, una bebida caliente y tu voz. Saber dar la vuelta a una primera impresión, o lograrlo sin saber cómo. Juntos bajo una manta, asomados al balcón, viendo el brillo nuevo de la vida y el color. No es más que un sueño, pero es algo que sueño yo. Una vuelta de tuerca definitiva, que te deja en una nueva posición, en la que la vida conocida es diferente, y es vida. Mil personas a las que ver, cientos de gentes a la que saludar. Sólo un ser a quien hablar, aunque te cueste, aunque te duela. No es dolor, sino miedo. No es herida, es temor. Y nada de esto es serio, ni es nada, ni soy yo. Tu sonrisa mientras hablas es lo que quiero siempre a mi alrededor. No dar nada por sentado, saber que no será fácil, pero intuir que no será complicado.

La fiebre y los sentimientos afloran sin compasión, y poco importa en realidad si son oportunos, o si no lo son. Quizá la linea difusa entre lo imaginado y la verdad, entre lo onírico y la realidad, potenciado por los néctares que la noche nos ofrece, haga que confunda el sueño con la auténtica verdad. pero si lo que siento ahora es mentira, prefiero ignorar la verdad. Abrazado a mi brillante sueño, prefiero no saber nada más.

martes, 21 de diciembre de 2010

"Yo Y Mis Circunstancias" 0023

Querido Año Nuevo:

Sabes bien que no soy yo muy de pedir cosas al Año Nuevo, sinceramente, no creo en eso. Pero este año voy a hacer una excepción. Ya soy mayorcito como para creer en Santa Claus, o en los Reyes Magos, ya sé quiénes son, y no me pueden traer nada de lo que yo quisiera que me trajeran. Por eso te lo pido a ti, Año Nuevo.

Sé que siempre que se empieza un año, la gente se pone metas y planea cómo cambiará su vida, yo mismo lo he hecho más veces de las que admitiría, así que no me pilla de nuevas el hacer listas con cosas como, por ejemplo, ir al gimnasio, ser menos cabezota, sonreír por la calle, e, incluso, ponerme plazos para buscar una chica que me acompañe el resto de mi vida. Sin embargo, todas estos proyectos han sido vanos y sin resultado alguno. Por eso, quiero que este año sea diferente, aunque sólo sea porque es el primero del siglo que tiene una particularidad numérica que me gusta y no comentaré. Pero este año será el año en que cambie.

Este será el año en que no me fíe de nadie, como suelo hacer. Este será el año en que haré sólo las cosas que me apetezcan, y será así. Este será el año en que nadie me dirá que haga algo porque sí. Este será el año en que no siga a nadie ni sea su perrito faldero. Este será el año en que mi vida será mi vida, y no la de los demás. Este será el año en que no deje que los demás me hieran. Éste será el año en que nadie jugará con mis sentimientos. Este será el año en que nadie priorice sus cosas sobre las mías. Este será el año en que más personas dirán que soy un hijo de puta sin que me importe. Este será el año en que me preocupe sólo de quien se lo merezca. Este será el año en que no pediré citas a nadie, ni socializaré con nadie, ni hablaré con nadie. Este es el año en que jamás empezaré una conversación con nadie, ni aunque me muera de ganas, a no ser que sea a mí a quien me hablen antes. Este es el año en que me dejaré de convenciones sociales, haré lo que me apetezca hacer, solo o acompañado, pero será así. Porque me lo debo, y porque ya lleva siendo de otra forma demasiado tiempo. Dejaré de ser un secundario cómico de mi propia vida, a partir de ahora seré yo el protagonista. Y el que no crea que esto sea correcto, que se borre de mi vista, que se aparte, que no me mire siquiera a los ojos, que no intente pararme, porque he tomado una determinación, y, por mucho que lo intente, no conseguirá hacerme descarrilar de mi idea primigenia.

A partir de ahora, soy Yo y Mis Circunstancias.

lunes, 20 de diciembre de 2010

"Cinco Minutos Antes" 0022

Debí haber muerto en aquel accidente. Pero perdí el avión porque despegó cinco minutos antes. Debí haber salido con esa chica, pero me dijo que no vendría a nuestra cita cinco minutos antes. No llegué jamás a ver a los Reyes Magos cuando dejaban los regalos en mi casa, siempre se habían marchado cinco minutos antes.

En la mayor parte de las ocasiones, cinco minutos no son nada. En otras, cinco minutos es la diferencia entre todo y nada, entre el ser y el no ser. Y, en mi caso, siempre es el no ser. No ser nada y preguntarse qué hubiera sido de mi vida si las cosas no hubieran pasado tantas y tantas veces cinco minutos antes. Cinco minutos antes de que llegara, ella aún yacía allí, con su amante, en mi cama. Cinco minutos antes de que yo apostara, la máquina de apuestas entregó el boleto ganador que haría millonario a alguien sin cara. Cinco veces me plantó aquella muchacha cinco minutos antes de que no pasara nada. Son cinco minutos, nada más, pero marcan la diferencia. Cinco minutos que se convierten en horas, en losas de cinco toneladas, en pensamientos tristes y oscuros.

Cinco minutos antes de empezar a escribir esto, aún creí que ella me llamaría. Cinco minutos antes de pensar en ella sabía que no lo haría. Cinco minutos después de que yo pasara por aquella calle explotó una cañería justo por donde yo pasaba. Si hubiera llegado cinco minutos más tarde, no me hubiera tocado aguantar a esa persona tan pesada. Cinco minutos antes, el banco estaba vacío, y me hubieran atendido rápidamente. Cinco minutos sin saber de ti ya son demasiados, así que un mes ni te cuento. En cinco minutos pueden pasar mil cosas, como que decida que ya no debo amarte, porque me duele, porque es ya mucho tiempo, porque no me quieres y te aprovechas de que yo sí lo hago, porque en cinco minutos se pueden decir tantas cosas, y tú no me dices ninguna de las que quiero oir, y apenas ninguna de las otras. Hace cinco minutos, me quería suicidar, me iba a tirar al  paso del convoy de metro que tomo cada día para ir a trabajar, pero no he podido, porque mi tren había pasado cinco minutos antes. Cinco minutos. Un día me dijiste que habías estado enamorada de mí, pero que se te había pasado cinco minutos antes. Cinco minutos. Escribo como mucho durante cinco minutos, porque es lo máximo que puedo concentrarme sin pensar en que me has dejado cinco minutos antes. Perdí mi tren, cinco minutos antes de que tú llegaras...

sábado, 18 de diciembre de 2010

"Marionetas Sin Alma" 0021

...y un fin de semana más, otro día, otra tarde, otra noche de fiesta sin saber bien a dónde vamos, a dónde nos lleva esta vorágine de fiesta, sexo, drogas y alcohol, sin discernir si lo que hacemos está bien o mal, si nada de lo que nos rodea es simple o es algo extraño, sin pensar en el daño que podemos hacer a la gente que nos ve, que nos habla, que interactúa con nosotros, que nos odia,que nos mira, que nos perdona la vida porque somos algo diferente de lo que suelen ver, o, quizás, porque somos un reflejo de lo que les gustaría ser pero no se atreven, no sé, quizás sea eso, la verdad, pero me da lo mismo, porque, otro sábado más, esta noche, saldremos y haremos lo que mejor se nos da, a saber, emborracharnos como idiotas, irnos sin pagar de varios bares, lanzar requiebros a muchachas estupendas, acabar liados con las más guarras a última hora, cuando no quede más remedio, meternos unas rayas en los lavabos de caballeros, o de damas, según con quién vayamos, y mirar desde lejos, sin atrevernos a decir nada a esa chica tan mona, o tan sexy, o tan estrafalaria, o tan lo que sea, a la que vemos siempre, y que nos mira y a la que miramos, pero que jamás nos atreveríamos a decirle nada, no sea que pase algo, o que descubra que somos marionetas sin alma, y eso no, no puede ser en fin de semana, quizás entre semana sí, pero no este fin de semana, que podría ser el último, así que hay que aprovecharlo, y en vez de ir a donde vamos siempre iremos a otros sitios diferentes, donde vayan los raros, donde no nos conozcan ni tengan un juicio preconcebido de nosotros, no como en los garitos de siempre, en los que todo el mundo sabe tu nombre, tu filiación, de qué pie cojeas, y de cuál no, y que, al final, te limitan a repetir patrones y comportamientos como los monos de Wisconsin, que serán muy listos, y todo lo que se quiera, pero que, al fin y al cabo hacen siempre lo mismo, que es lo que hacemos nosotros, pero ellos no se tiran tanto el pisto, porque, joder, al fin y al cabo sólo son monos, así que qué coño van a decir de nosotros, si ni siquiera saben que cada noche de fin de semana, cada sábado por la noche, nos entregamos como locos a las más variadas diversiones, de esas que harían que tu padre no quisiera ni conocernos, ni siquiera que nos conocieras tú, ni nada de eso, porque seríamos una mala influencia, podríamos hacerte salir del rebaño de borregos que no hacen nada interesante para meterte en el nuestro, el rebaño de ovejas negras que siempre hacen lo mismo, que repiten patrones de comportamiento atávico y sonríen al ver el fuego, ese rebaño de gente sin conciencia que sale de fiesta como si no hubiera un mañana...